[FIRMA INVITADA]: Víctor Manuel (VI)

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UN SOFÁ A LAS AFUERAS.

Llevamos unas cuantas semanas metidos en casa. Hecho que si nos lo cuentan hace tan solo seis meses hubiésemos creído que se trataba de una exageración o de una broma de mal gusto.

Deambulamos de habitación en habitación buscando ese entretenimiento que haga que nuestras horas pasen de un modo más llevadero, bien sea permaneciendo ocupados permanentemente o reflexionando pausadamente, aprovechando que la actividad y la vorágine del día a día nos ha dado un respiro al haberse detenido en seco.

En anteriores artículos comentaba que tan solo soy un espectador al que le gusta contar lo que ve y por eso he aquí algunas sugerencias de cine y series para que se nos haga más llevadero este confinamiento.

Acaba de estrenarse hace unos días Hogar, una thriller en el que el papelón que realiza Javier Gutiérrez no os va a dejar indiferentes. El protagonista es Javier Muñoz, un alto ejecutivo acostumbrado a una vida muy acomodada al que se le tambalea su mundo cuando se queda en el paro. Ante esta situación que lo sume en la locura va urdiendo un plan para recuperar el status que él cree que merece, arrastrándonos a un inframundo psicológico que por momentos provoca la ira, la pena y el más hondo cabreo en el espectador. Acompaña a Javier Gutiérrez un Mario Casas del que no era muy fan, hasta esta película. Que la disfrutéis.

Si bien el cine en nuestro país goza de muy buena salud, el cine francés nos regala joyas como la que os traigo ahora y que protagoniza Audrey Tautou a las órdenes de David Foenkinos, escritor y músico que ya nos regaló en 2014 la fantástica Recuerdos, y que en esta ocasión nos presenta La delicadeza. Una maravilla visual e interpretativa en la que una mujer pierde en un accidente a su esposo, al que le unía una fuerte conexión sentimental. Cuando ya no cuenta ni busca una nueva relación aparece Françoise, un peculiar y bonachón compañero de trabajo que le ayudará a remover sus cimientos vitales. La química de sus protagonistas, una cuidada música y fotografía hacen que la hora y media de duración se pase en un delicado suspiro. Y no había terminado de exhalar cuando un soplo de aire fresco en el cuello me presentó la americana Ático sin ascensor, con la magnífica y eterna musa de Woody Allen, Diane Keaton estupendamente acompañada de un Morgan Freeman porque juntos llenan cada plano y cada escena de un modo bestial para contarnos la historia de un matrimonio de jubilados que desean mudarse de piso después de vivir en él durante cuarenta años. La venta y búsqueda de un nuevo hogar dará lugar a las situaciones más cómicas y ácidas que nos podamos imaginar, con un conato de atentado islamista de fondo, lo que condiciona varias de las situaciones que se viven a lo largo de este film del inglés Richard Loncraine.

Y como todo no son pelis, os traigo también la taquicárdica y bestial Bodyguard. Esta miniserie británica te atrapa desde el minuto uno y ya no te deja escapar hasta que termina. El terrorismo y las conspiraciones políticas serán tus compañeros durante los seis capítulos que la componen. Prepara café o valeriana, comida y tiempo porque intuyo que cuando la empieces la vas a ver casi del tirón. Misterioso e hipnótico el papel de un veterano de guerra interpretado por Richard Madden

-más conocido por hacer de John Reid en Rocketman, el que fuera agente musical de Elton John y Queen- al que le encargan proteger a una alto cargo del gobierno británico.

La ficción española nos trae al abogado y ex policía Samuel Caronte, encarcelado injustamente durante diez años y que durante trece episodios se dedicará a atrapar y encerrar al comisario que, presuntamente, le tendió la trampa que lo llevó a prisión. La trama central está bien cortejada por subtramas judiciales en las que he descubierto a una magnífica actriz como es Miriam Giovanelli, joven, solvente interpretativamente a la que la presencia de dos animales de las tablas como son Roberto Álamo y Carlos Hipólito no le hacen sombra en ningún momento. La serie Caronte, a pesar de algunas lagunas de guión está perfectamente apuntalada por sus actores, lo que la hace una muy buena opción para visionar estos días.

Y por último dejaré caer por aquí la “cuarta” temporada de Merlí, la ma-ra-vi-llo-sa serie de la TV3 catalana protagonizada por Cesc Orella en el papel homónimo (os sugiero empezar desde la T1 aunque no es necesario al tratarse de un spin off). Pero esta vez, ya sin Orella, Merlí. Sepere Aude se adentra en la etapa universitaria de algunos de sus protagonistas, centrándose en la figura del mentorizado Pol Rubio, personaje interpretado por Carlos Cuevas –Cuéntame- que ahora es estudiante de Filosofía, materia que va a seguir estando presente en todos y cada uno de los 8 episodios que tiene la serie. Atentos y atentas al personaje de María Bolaño. Una catedrática de Ética de la facultad y con una capacidad asombrosa de taladrar las creencias que tenemos las personas sobre la vida y la realidad social, al tiempo que dinamita su su día a día. Una espléndida María Pujalte se encarga de ello.

Y como decía Inmanuel Kant, “nos vemos en los cines”. ¡No! ¡Esto no lo dijo Kant, lo digo yo! Pero hubiese estado bien. Como buen representante de la filosofía de la ilustración. Porque el cine es luz, hasta que se apagan las luces.

 

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